sábado, mayo 18

Ser amable, una garantía para ser MBA

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Las escuelas de negocios evalúan la ‘amabilidad’ de los candidatos y recurren a los medios digitales para determinar si los aspirantes a cursar el MBA poseen factores codiciados por las empresas, como la comunicación o el emprendimiento.

Cuando Luke Anthony Peña presentó la solicitud para entrar en una escuela de negocios hace una década, se sintió descorazonado por la falta de transparencia y de comunicación en el proceso de admisión. Por lo tanto, cuando se incorporó a la Tuck School of Business como responsable ejecutivo de admisiones y becas en 2017, convirtió la innovación en una prioridad, introduciendo cambios que van desde la forma en que Tuck interactúa con los candidatos a hacer que los estudiantes demuestren su “amabilidad” en las solicitudes.

En el último año, la escuela de negocios de la Dartmouth College en Nuevo Hampshire ha acelerado el tiempo de la toma de una decisión eliminando la más larga de sus cuatro rondas de selección, y mantiene una mayor comunicación con los candidatos. “El contacto aborda sus preocupaciones”, explica Peña, que posee un MA/MBA por la Universidad de Stanford, en California. “No queremos que la solicitud parezca una transacción financiera”.

Tuck también pide a los futuros estudiantes que demuestren que son personas “amables”, aportando cartas de recomendación y un ensayo en el que tienen que compartir un ejemplo de cómo ayudaron a alguien a tener éxito. “La amabilidad recoge el espíritu de invertir en otros, algo fundamental para un liderazgo eficaz”, afirma Peña. Añade que ha aumentado el número de personas que cumplen valores demandados, como la empatía, y que compiten por una plaza en el MBA, que el año pasado matriculó a 287 personas de un total de 2.621 solicitudes para el curso 2017-2018. “Cumplir” los valores es importante, ya que el trabajo en equipo es una parte fundamental del currículum del MBA, apunta Peña. “Necesitamos personas que puedan establecer relaciones y confiar los unos en los otros”.

Se valora más cómo los candidatos abordan una situación, interactúan o se comunican

Las principales escuelas también quieren mejorar la eficiencia recabando más información sobre los miles de personas que solicitan una plaza cada año, que les ayude a identificar a los mejores candidatos. En 2013, la Ross School of Business de la Universidad de Michigan añadió un ejercicio de equipo opcional a su proceso de selección para el MBA. En el campus de Ann Arbor o en localizaciones fuera de EEUU, grupos de futuros MBA recrean un reto empresarial ficticio y una solución partiendo de cuatro palabras que escogen de entre seis, como “inversión” o “proveedor”. Soojin Kwon, director gerente del programa de MBA a tiempo completo y de admisiones de Ross, explica que se llevó a cabo el cambio para evaluar “habilidades sociales” como la comunicación, algo fundamental para el trabajo en equipo y muy codiciado por las empresas.

Una encuesta del año pasado de Financial Times sobre el talento más demandado arrojó que estas destrezas eran las más importantes para las compañías que emplean los graduados de MBA, pero las escuelas no pueden evaluarlas sólo mediante exámenes escritos o ensayos. “Estamos menos interesados en el escenario que los candidatos se inventan y más en cómo interactúan y se comunican”, señala Kwon. “Las empresas nos han explicado qué es lo que más les interesa, por ejemplo, cómo abordan una situación sin que se les hayan dado intrucciones pormenorizadas”.

La Yale School of Management en Connecticut valora las habilidades sociales con una evaluación conductual que ofrece el Educational Testing Service, un organismo sin ánimo de lucro. En la evaluación, que se introdujo en el proceso de selección del MBA en 2017-18, se plantean 120 frases a los candidatos, y se les pide que escojan la que mejor describa quiénes son, como “me gusta cumplir un horario” o “me gusta asistir a reuniones”. El ejercicio ha influido en la decisión sobre las admisiones a partir de este curso. “La puntuación en los exámenes refleja la capacidad intelectual, pero siempre hay un grupo de personas que lo hace muy bien en los test pero que muestra rendimientos bajos en la escuela, y viceversa”, subraya Bruce Del Monico, decano adjunto de admisiones de Yale. “Estamos intentando hallar otros indicadores que nos ayuden a identificar quiénes son esas personas”.

Además de las solicitudes por escrito, las escuelas están introduciendo componentes multimedia, con los que los candidatos pueden emplear las plataformas con las que se sientan más cómodos. Con ello pretenden ver una parte más personal de los posibles estudiantes. Desde 2017, la NYU Stern School of Business de Nueva York ha pedido a los solicitantes que presenten seis imágenes, ya sean fotografías u obras de arte acompañadas de su correspondiente leyenda, que expresen quiénes son. Alice Schnurman, una candidata a un MBA de Stern, escogió una fotografía de un póster de Alicia en el País de las Maravillas que cuelga en su habitación desde que era niña, un recordatorio de que la vida es impredecible. Esto ayudó a la estadounidense de 27 años a convencer a Stern de su determinación y resistencia. La solicitud requería un esfuerzo adicional, pero estaba entusiasmada por hacerlo. “Hoy, la gente se siente cómoda con los medios visuales”, apunta. “Hizo que Stern me gustase un poco más”.

Las escuelas están introduciendo componentes multimedia en el proceso de selección

El IE Business School español también ha introducido un componente digital en el proceso de selección. Los que presenten la solicitud para el MBA este año escogen cómo responder a una pregunta a desarrollar: por vídeo, mediante una presentación o por escrito. Un buen vídeo o una presentación son claros, precisos y sencillos, señala Tino Elgner, responsable asociado sénior de admisiones del MBA a tiempo completo del IE. Los valores que favorecen la productividad pueden impresionar a los equipos de admisiones. “Esforzarse más en el discurso podría asociarse a un mayor esfuerzo en el programa”, sostiene Elgner.

Laura Zuzzi-Funder, una estudiante de MBA del IE, escogió el vídeo. Con su iPhone, la austriaca de 29 años grabó un vídeo abriendo una caja de la que sacó objetos que simbolizaban lo que aportaría al grupo. Entre ellos había crema facial, haciendo referencia a una línea de belleza que está creando. La estudiante asegura que el vídeo demostró que encajaría en la cultura del IE, que enfatiza el pensamiento emprendedor. “Fue una parte muy importante de mi solicitud, dada la limitación de plazas, tenía que hacer algo único y excepcional para destacar”, explica.

http://www.expansion.com/expansion-empleo/desarrollo-de-carrera/2019/02/21/5c6edbaee5fdea10758b4590.html

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