domingo, mayo 12

La siguiente etapa evolutiva de los MBA: menos tiempo, más contenido

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El descenso puede parecer insignificante desde una perspectiva global. Un 0.2% cayeron las solicitudes para entrar a un programa de maestría en administración de empresas (MBA, por sus siglas en inglés) entre 2017 y 2018, según los datos del Graduate Management Admission Council (GMAC). Pero detrás de ese porcentaje hay una tendencia que empieza a preocupar en las escuelas de negocios. Ni siquiera las instituciones de prestigio son inmunes: 70% de los programas de los últimos dos años en Estados Unidos, entre los que se encuentra el de Harvard, expermientó una disminución en el número de solicitudes.

“Lo que estamos viviendo es un cambio en preferencias entre los candidatos y no necesariamente una disminución significativa de aplicaciones. Hay una tendencia, que es el aumento constante de programas de MBA de un año, pues el costo de oportunidad de no poder trabajar por dos se convierte en un factor decisivo al elegir”, señala Martín Boehm, de IE Business School. Afirma que los programas de menor duración y con un enfoque en línea “presentan una demanda saludable”.

El continente con mayor repunte de solicitudes en 2018 fue Asia, con 8.8% más en el volumen de solicitudes, mientras Europa registró un incremento de 3.2%. América del Norte, donde se incluye Estados Unidos y México, tuvo una disminución de 6.6%, según el reporte de GMAC.

La duración del programa y la capitalización de los conocimientos juegan un rol en el aumento o disminución de candidatos. Andrea Masini, decano y responsable del programa MBA en HEC París, explica que las escuelas no buscan ser “productores masivos de egresados”. Un argumento para atraer al alumno es que son programas “personalizados”. Esto se debe a muchas razones: una de ellas es garantizar al candidato una red de conexión y de reclutamiento exclusiva al concluir el programa.

La personalización y los filtros estrictos no quitan que las escuelas necesitan adaptarse a nuevos modelos de formación, sin olvidarse del mercado laboral en el que competirá el egresado. Con un programa cuyo costo supera, en muchos casos, los US$53,000, “hoy es vital pensar en qué especialidades y opciones de reclutamiento daremos para conseguir un buen trabajo” y que la persona confíe en su inversión, menciona el responsable en HEC.

En esta escuela, donde el número de candidatos creció 20% desde 2017, y los estudiantes latinoamericanos representan entre el 12% y el 15% de la matrícula del MBA, se pasó en tres años de ocho materias electivas a 15, además de sumar otras especializaciones: innovación digital y sostenibilidad. “La apuesta es incrementar las áreas de formación que tengan una importante salida laboral, pues lo que busca un estudiante con su MBA es dar giro a la carrera”, confía Masini.

Más conocimiento, en menos tiempo

Otras escuelas están prestando también atención a la inquietud de los ejecutivos de prepararse con nuevos esquemas. La española EAE Business School lanzará este año un formato en el que los alumnos toman clases una vez al mes, de manera presencial, durante un año y resuelven dudas u otras lecciones en línea.

“El mensaje que queremos enviar a nuestros candidatos es que quitamos la rigidez al programa. Hacemos ajustes a los tiempos que se puede estudiar y proponemos especializarse en campos con salidas laborales importantes, como “fintech”, “machine learning” e impulsar la presencia de sus estudiantes en emprendimientos digitales y ‘”‘start-ups”, detalla Josep María Altarriba, decano de la escuela de negocios EAE.

Para el decano, la solución para no perder candidatos al programa es demostrar, como escuela, que se ayuda al candidato a cerrar la brecha entre gestión empresarial y aplicar ese conocimiento en sectores de crecimiento económico.

En los MBA el enfoque consiste en fortalecer los servicios de asesoría laboral a sus estudiantes y también contar con los consejos de empresarios, para que estos monitoreen en qué campos y bajo cuáles actividades se puede reclutar mejor a los egresados, propone Altarriba.

Una de las apuestas de la mexicana Egade Business School, la escuela de negocios del Tecnológico de Monterrey, es captar a más candidatos ampliando su oferta de concentraciones y ofertando un programa de menor duración. “No hemos observado una disminución de la matrícula en los últimos tres años: por el contrario, incrementó 17%. Pero hay que estar preparado para un tipo de mercado que prefiere formarse en menos tiempo”, dice Erik Porras, director de Programas MBA en Egade. La razón no es otra que el costo de alejarse por completo de la dinámica laboral,

Pasando de 1,212 alumnos en el programa en 2016, a 1,335 en 2018, Egade lanzó en 2017 su primera edición de MBA de un año. “Esto es un ejemplo de adaptación. Pero estamos visualizando más, como el desarrollo de un “boot camp” para profesores y estudiantes”, agrega el directivo de Egade, donde 60% de los estudiantes eligen especializaciones de innovación y emprendimiento.

En términos profesionales, de acuerdo con datos del GMAC, el 51% de los candidatos a un programa de MBA tienen alrededor de tres años de experiencia profesional, siendo esta la cifra más alta en todos los programas de educación ejecutiva. 

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