Martes, diciembre 18

¿Existe capacitación laboral en América Latina?

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El 36% de las empresas en América Latina afirman tener problemas para cubrir sus vacantes por la insuficiente capacitación laboral de los candidatos, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En África subsahariana ese porcentaje se reduce a 22%.

Y particularmente en México “el problema no siempre es la falta de empleo, sino que algunas veces el personal no está bien capacitado para desempeñar el puesto al que se está postulando”, señala en entrevista Rosa Angélica Torras Contreras, especialista en reclutamiento y consultora en desarrollo organizacional de American Managment Association (Ama Global), una organización dedicada al desarrollo gerencial.

En Latinoamérica, solo uno de cada nueve trabajadores recibe algún tipo de formación al año. El promedio para los países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es de la mitad de los empleados.

¿Quién pone el dinero?

El artículo 153 de la Ley Federal del Trabajo indica que los patrones tienen la obligación de proporcionar capacitación a sus empleados para que estos puedan elevar su nivel de vida, su competencia laboral y productividad.

El estudio el Futuro de la Formación Profesional en América Latina y el Caribe (2017), elaborado por la OIT, señala que la capacitación de los trabajadores en México la pagan en 68% de los casos, empleadores, 14% por el propio empleado, el 12% algún programa de gobierno y en 6 de 100 el dinero viene de un esquema mixto.

¿Dónde capacitarse?

“En México hay muchos lugares para capacitarse, el gobierno, empresas u organizaciones ofrecen una amplia oferta”, asegura Torras Contreras. El Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias (Conocer) es una de esos sitios, detalla. En la página de esa dependencia la población puede encontrar elRegistro Nacional de Cursos de Capacitación Basados en Estándares de Competencia, que consiste en catálogo de talleres para aprender diferentes actividades.

Los cursos son muy variados. La oferta va desde la enseñanza para dar masajes, micropigmetación facial, cómo formalizar un negocio, hasta formación más especializada. Por ejemplo, cómo detectar infracciones y delitos fiscales, disposiciones actuales para la prevención de lavado de dinero, declaración anual de impuestos, contabilidad electrónica, inglés técnico para empresas petroleras.

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) opera el subprograma Bécate. Los buscadores de empleo que obtienen la beca reciben capacitación por un periodo de uno a tres meses con un apoyo económico que va de uno a tres salarios mínimos al día, además de una ayuda para transporte.

Los requisitos para aplicar a esa subvención son ser mayor de 16 años, llenar una solicitud de registro en el Servicio Nacional de Empleo (SNE) y cubrir el perfil para la capacitación que quiera tomar.

En diciembre de 2017 el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó un préstamo a México de US$100 millones para financiar estas becas. El crédito fue otorgado a un plazo de 25 años. Según información de la STPS, hasta junio de 2017, 1.204.431 personas han sido beneficiarias de Bécate. De ellas, 949.820 han conseguido un empleo formal.

Educación y formación laboral

La formación académica proporciona una buena preparación, “pero un recién egresado no necesariamente tienen los elementos para desempeñar un puesto de trabajo”, advierte Rosa Angélica Torras, quien ha ocupado cargos ejecutivos en empresas como Vips o Nacional del Cobre.

La escuela “debe ser vista fundamentalmente como formación para el trabajo”, aconseja la OIT. No se trata de reducir la educación a capacitación laboral, aclara, sino de tener una perspectiva que ayude a los alumnos a encontrar empleo en el futuro.

Los empleos del siglo XXI requieren habilidades más complejas, subraya ese organismo internacional. Los trabajadores requieren competencias técnicas, digitales y socioemocionales”.

¿La capacitación emocional sirve?

Cada vez más áreas de capacitación proveen cursos o diplomados para el manejo de las emociones, apunta la especialista. “Somos personas y las alteraciones del ánimo intervienen en el desempeño laboral cotidiano”. Una mala conducción emocional puede suscitar conflictos con el equipo, pueden echar a perder un liderazgo, explica.

El reporte de la OIT, citando estudios del BID, señala que los empleadores en América Latina valoran las competencias socioemocionales, también conocidas como habilidades blandas, como la orientación hacia el logro de metas, el control emocional y el trabajo en equipo.

Tomar cursos que ayuden a conocer las emociones “sí funcionan”, afirma Torras Contreras. A su parecer, no solo benefician en el ámbito personal, sino que su influencia llega a la familia y la sociedad. “Ser consciente de ti, de tus logros y de lo que necesitas mejorar, hace mejores ciudadano también”, opina.

https://mba.americaeconomia.com/articulos/notas/existe-capacitacion-laboral-en-america-latina

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