Domingo, noviembre 18

El primer MBA totalmente gratis

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La Universidad Estatal de Arizona otorga becas del 100% a todos los alumnos de la maestría en negocios

Héctor Ramos dice que lo hizo solo por probar, que le parecía una idea descabellada. Tecleó en Google “free MBA in USA” y se llevó una sorpresa: la Universidad Estatal de Arizona ofrece desde este año una maestría en negocios gratuita. Ramos había decidido apuntarse en un Master in Business Administration (MBA) y la escuela W. P. Carey, que depende de esa casa de estudios, era una de sus opciones preferidas. Pero le resultaba muy cara: 54.300 dólares para los estadounidenses y 92.900 para los extranjeros como él, que es mexicano. Todo cambió en 2016, cuando la universidad implementó un sistema de becas que cubre el 100% del coste para todos los alumnos del programa de dos años a tiempo completo. La única condición es estar entre los 120 candidatos seleccionados. Héctor es uno de ellos.

El objetivo la universidad (ASU, por sus siglas en inglés) es, sin embargo, atraer alumnos con perfiles que tradicionalmente no estudian este tipo de maestría, precisa Stephen Taylor, decano auxiliar de la W.P. Carey para carreras de posgrado. El directivo asegura que en un MBA se aprende tanto de los profesores como de los compañeros de clase y, por eso, es clave formar un grupo diverso. “Buscamos estudiantes de diferentes geografías y especializaciones. Queremos a atraer a prometedores líderes del futuro que hayan trabajado en distintas industrias, incluso en organizaciones sin fines de lucro”, resume el decano auxiliar. La idea, en definitiva, es que los Héctor Ramos se encuentren con alguien como Cesar

“El dinero no es tan importante para mí”

Padilla habla como un activista, no como el alumno de una escuela de negocios. “Quiero hacer algo para cambiar las cosas, el dinero no es tan importante para mí”, declara este biólogo de Los Ángeles, hijo de inmigrantes mexicanos. En W. P. Carey está cursando su segundo posgrado, antes hizo una maestría en salud global que lo llevó a contraer una deuda que todavía está pagando. “Sin la beca, no lo hubiera podido estudiar el MBA”, admite el californiano.

Las motivaciones de Ramos y Padilla son bien diferentes. El estadounidense sueña con extender la cobertura del sistema sanitario de California para que llegue a más personas y confía en que la maestría le brinde herramientas para trabajar en ello. El mexicano espera que el MBA le ayude a alcanzar un cargo gerencial con un mejor salario y personal a cargo.

El prestigio académico y la inserción laboral son dos de los puntos fuertes de la escuela de negocios. La W. P. Carey ocupa el puesto 42 en el último ranking de MBA de la revista The Economist y tiene entre sus profesores al premio nobel de economía Edward Prescott. El 95% de los graduados consigue empleo en menos de tres meses y ganan en promedio 102.578 dólares al año (96.234 euros), según los datos de la universidad. El nivel salarial es un 14% más alto que el de los egresados del MBA de la escuela de negocios española IESE, pero un 24% menor que el de los que estudian este tipo de maestría en Harvard.

El coste de oportunidad

La universidad subvenciona el 100% de la matrícula, pero esto no mitiga el coste de oportunidad. “Son dos años fuera del mercado laboral. Tenía unos ahorros, pero tuve que sacar un crédito para el alquiler y los gastos”, explica Padilla.

“Aunque no tengas que pagar la matrícula, no es fácil”, confirma el mexicano, que vendió una camioneta para costear el primer año en Temple, Arizona. El programa exige que los alumnos realicen una práctica de tres meses en una compañía durante el verano. Ramos ya ha conseguido un contrato en el grupo de telecomunicaciones AT&T. “Con lo que gane, voy a vivir el segundo año”, razona.

El programa es financiado con el dinero que donó en 2003 el magnate inmobiliario William Carey a la escuela de negocios, que desde entonces lleva su nombre. Un aporte de 50 millones de dólares con el que la dirección de la institución prevé solventar las becas durante los próximos años. A Héctor le entusiasma la idea de hacer una donación en un futuro: “Si puedo, sin duda voy a hacerlo. La ASU me abrió una puerta y voy a estar agradecido toda la vida”.

Un grupo más diverso

La universidad asegura que ha cumplido el objetivo de aumentar la diversidad. El 48% de los estudiantes son graduados de carreras de humanidades, ciencias sociales o exactas. La proporción de mujeres en el alumnado ha crecido del 30% al 43% en un año y el número de países representados dio un salto de 9 a 24. Uno de cada tres estudiantes es extranjero, ninguno español. “Ahora mismo estoy en un grupo con una compañera de Uganda, otra de Nigeria y otro de la India”, destaca Kevin Malone, licenciado en filología hispánica de Illinois.

Cuando Malone se enteró del programa de la W. P. Carey estaba dudando entre cursar un MBA y hacer un doctorado en lengua española. La beca lo inclinó a favor de la primera opción. “El MBA es una oportunidad para cambiar de carrera”, explica Malone, que trabajó como profesor de inglés en España y tiene un posgrado en enseñanza de castellano de la Universidad de Barcelona.

A Kevin no le preocupa la falta de familiaridad con el mundo empresarial y dice que le gustaría dedicarse al marketing, donde cree que puede sacar partido de su relación con el mundo hispano. “No siempre el mejor de la clase es alguien que estudió negocios. Cualquier carrera, cualquier trabajo tiene algo que ver con los negocios. Todos tenemos una experiencia valiosa para compartir”, concluye el filólogo.

https://elpais.com/economia/2016/10/28/actualidad/1477676710_672557.html

 

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