Lunes, noviembre 19

¿Cómo afectan a México los aranceles? Seis claves tras la decisión de Trump

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Los expertos auguran un impacto macroeconómico limitado, pero creen que la medida complicará aún más la negociación del TLC y presionará al peso

Nadie podía descartar que México acabase siendo objetivo de los aranceles de Donald Trump sobre el acero y el aluminio, pero en la capital mexicana la medida anunciada este jueves ha sentado como un jarro de agua fría. En plenas conversaciones para actualizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), la medida supone la constatación de que el presidente estadounidense no tiene límites y que está dispuesto a cumplir sus promesas electorales. Su oposición al libre comercio y su visión mercantilista son, por encima de todo, un riesgo para el país latinoamericano, cuyas exportaciones dependen en un 80% del mercado estadounidense.

¿Cuánto le afectan los aranceles sobre el acero y el aluminio a la economía mexicana? El impacto macroeconómico será prácticamente residual, según todos los especialistas consultados. El acero y el aluminio suponen solo el 2% de las exportaciones totales mexicanas a Estados Unidos, por lo que —opina Carlos Serrano, economista jefe del mayor banco mexicano, BBVA Bancomer— “no será disruptivo” sobre el país latinoamericano. “Tendrá, por supuesto, un impacto negativo. Pero será localizado geográfica y sectorialmente, no generalizado”. Ambas industrias emplean a casi 50.000 personas en México y la patronal acerera (Canacero) calcula el coste de la medida en alrededor de 2.000 millones de dólares.

¿A qué regiones y sectores les impacta más? Lázaro Cárdenas (Michoacán, oeste) y Monclova (Coahuila, noreste) serán, según los datos del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios de la UNAM, las zonas más afectadas por la medida. Allí el peso de la siderurgia es importante y el coordinador del laboratorio, Ignacio Martínez, cree que pasará factura al empleo. En cuanto a los sectores, más allá de los directamente impactados —siderurgia y fabricación de aluminio—, las industrias de autopartes, electrónicos y semiconductores sufrirán un severo incremento de costes. También la construcción, que tiene en el acero uno de sus factores de producción clave. Pero el mayor golpe será para el bolsillo de los consumidores, tanto mexicanos como estadounidenses, que tendrán que pagar más por estos bienes.

¿Debería México haber negociado para evitar el arancel? A principios de marzo, cuando EE UU anunció el arancel general —que después dejó en suspenso temporalmente para sus socios más estrechos, Canadá, México y la Unión Europea—, un buen número de países se apresuró a negociar para evitar el golpe de la medida sobre sus economías. China cerró un acuerdo bilateral sectorial, y Argentina, Brasil, Australia y Corea del Sur aceptaron cupos de exportación como mal menor. Pero ni Valeria Moy, directora del think tank económico México cómo vamos, ni Carlos Serrano consideran que el Gobierno de Enrique Peña Nieto debiera haberse sentado a negociar a la vez que trataba de pactar un nuevo TLC. “Creo que hicieron bien. Negociar este arancel habría ido en contra del espíritu del tratado”, apunta el economista jefe de BBVA Bancomer.

¿Qué ocurrirá con el tipo de cambio? La fuerte depreciación de este jueves, la segunda mayor en lo que va de año, puede ser solo el principio de una caída más prolongada a corto y medio plazo. Con el acuerdo del TLC lejano y las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina —en las que Andrés Manuel López Obrador, la opción que menos gusta a los mercados financieros, lidera todos los sondeos—, las perspectivas no son nada halagüeñas para la moneda mexicana. “El peso va a seguir presionado a la baja”, concluye la directora del de México cómo vamos.

¿Afecta a la renegociación del TLC? Sí. Todos los economistas consultados ven en la medida una nueva subida de tono por parte de Washington en una negociación ya de por sí viciada. “¿Cómo te sientas a negociar el lunes después de que te hayan puesto un arancel así? Esto cambia por completo el tono de las conversaciones”, añade Moy. “No es una decisión económica, sino política, y eso afecta a los planes de los negociadores”. El primer ministro canadiense ha revelado este jueves que la Casa Blanca no aceptará ningún acuerdo que no contenga una cláusula de terminación automática cada cinco años, una exigencia inaceptable en Ottawa y en la Ciudad de México.

¿Es posible que EE UU ponga en marcha nuevos aranceles? Sí. La semana pasada las autoridades estadounidenses anunciaron la puesta en marcha de una investigación que podría desembocar en un gravamen sobre la industria automotriz, una medida que sí supondría un severo golpe para la economía mexicana en su conjunto. “El impacto de esa medida sería incluso superior que la salida de EE UU del TLC”, apunta Serrano, de BBVA. Automóviles y componentes suman la tercera parte de las exportaciones mexicanas: la friolera de 100.000 millones de dólares. A principios de 2019, la Administración Trump tomará una decisión al respecto.

Fuente: https://elpais.com/economia/2018/06/01/actualidad/1527815457_318828.html

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